Y a uno y otro lado sólo hay vacío.
No puedo llenar el tuyo... pero puedo llenar el de este lado con lo único que me has dejado. Sólo tengo que regar tu ausencia y dejar brotar lo que se esconde en el centro del laberinto.
Y puede que si vuelves, no encuentres la entrada. Pero eso no importa mientras yo encuentre la salida.
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