A veces los momentos no se encuentran a sí mismos. Son momentos sin momento, sin oportunidad por inoportunos, pasto del apetito de la arena por nadar a contracorriente del mar del tiempo.
No todos se desvanecen. La subida de la marea revuelve la arena y los devuelve a la superficie según el ir y venir de las olas. Es entonces cuando la luna se pronuncia y les da o no la oportunidad que no tuvieron para ser el momento por ser el momento de ser.
Este es uno de esos momentos. Ahora lo es.